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lunes, 20 de junio de 2011

El coche de motor de hidrógeno, testado por el diario ABC

DANIEL 12:4
Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.



Al descender del coche, queda en el aire la inevitable pregunta: ¿es éste el vehículo del futuro? La humanidad lleva décadas dando vueltas al agotamiento de las fuentes de energía fósiles y la necesidad de reemplazarlas por otras sostenibles, pero no acaba de dar con la fórmula que sustituya a un modelo que forma parte de nuestras vidas, del que participan fabricantes, productores de petróleo, estaciones de servicio, talleres... El hidrógeno es, en estos momentos, la opción más viable, aunque le quedan obstáculos por salvar.

La cita era a las 11 horas en el vanguardista hotel Puerta de América de Madrid. Tras una breve introducción por el ingeniero Thomas Brachman y un rato de espera, llega el momento de subir al coche del futuro.

La sensación es de suavidad, como si se tratara de un moderno tranvíaAl sentarme al volante del FCX Clarity de Honda, el primer vehículo de pila de hidrógeno que se comercializa, no son muchas las diferencias con cualquier vehículo automático bien equipado. La más llamativa está en el salpicadero: puesto que no tiene motor de explosión, sino uno eléctrico, no hay cuentarrevoluciones; en su lugar, un luminoso indicador azul mide la potencia en kilovatios y enmarco además los indicadores de la batería y del nivel de hidrógeno. En el centro, una pelotita azul irá aumentando de tamaño y pasará al amarillo y de éste al naranja a medida que el consumo sea mayor.
La pila de hidrógeno utiliza como combustible este gas, que se combina con el oxígeno ambiental para generar electricidad. Una de las grandes ventajas que le hace ganar puntos como relevo al coche de gasolina es que no emite CO2 ni otras sustancias contaminantes, solo agua. Una batería de ion-litio almacena, además, la electricidad que se genera al frenar.

Nos ponemos en marcha. La primera sensación es una suavidad desusada. Todo es tranquilo con el coche eléctrico. No se siente el motor y al acelerar no hay tirones ni ruidos. Lo único que se escucha es un ligero silbido, muy parecido al de los modernos tranvías o metros ligeros.

Tras callejear unos minutos, nos incorporamos a la autovía A-2. Sin prisa pero sin pausa, va cogiendo velocidad y casi sin querer se pone a más de 120 por hora, aunque sin llegar a los 160 que puede alcanzar. «Espero que si salta el radar podamos explicar que es una prueba», pienso.

De vez en cuando, echo una ojeada a los indicadores. Niveles de batería e hidrógeno en orden, la potencia sin dispararse y la pelotita azul se vuelve, como mucho, amarilla. Nos desviamos a la M-11, que nos llevará a las instalaciones de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Sanchinarro, donde se ha improvisado una estación para recargar combustible.

Fallo en plena autovía
Es entonces cuando noto que algo falla. Sigo pisando el acelerador, pero el cuentakilómetros empieza a descender. En plena autovía y vamos a menos de 60. La pelotita se ha convertido en un balón de color naranja que me alerta de que el coche no da más de sí. S.O.S.

Cuando parece que se va a acabar parando del todo, una ligera pendiente hacia abajo le permite coger velocidad de nuevo y retomar los 100 por hora. Al final, llegamos a Sanchinarro sin que haga falta llamar a la grúa.

Según el ingeniero Brachman, es la primera vez que sucede después de 20.000 kilómetros, por lo que apunta a que la pureza del hidrógeno suministrado no es la adecuada y no permite generar la electricidad que debiera. Una portavoz de la suministradora, Carburos Metálicos, explica a su vez que es pronto para aventurar conclusiones y que el hidrógeno cumplía «en principio» con los requisitos. «Son cosas que pueden pasar con un vehículo que se comercializa muy limitadamente», señala.

Percances puntuales al margen, el FCX Clarity cuenta entre sus logros frente a otros coches eléctricos su autonomía, 460 kilómetros sin repostar, además de acortar el tiempo de repostaje a tres o cuatro minutos.

El experto José María López cree que el hidrógeno es «una opción prometedora»Los expertos ven en la pila de hidrógeno «una opción prometedora», como señala Jose María López, subdirector del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil de la Politécnica de Madrid (Insia). Destaca que este gas es «el elemento químico más abundante en la tierra y en la atmósfera», lo que le hace «inagotable». Sin embargo, la dificultad para que se generalice su uso estriba en que no se encuentra en la naturaleza en estado puro, sino que hay que obtenerlo por métodos como la electrólisis. Lograr una red de abastecimiento para los depósitos de hidrógeno de forma asequible será uno de los principales retos.
El Clarity de Honda, que se fabrica en la planta japonesa de Tochigi, se comercializa de forma limitada desde 2008. Aunque los planes eran poner en circulación 200 unidades en el mundo en los tres primeros años, por ahora hay 26 en California, con un contrato de alquiler de 600 euros al mes durante tres años, así como once en Japón y dos en Alemania.